Muchos estudiantes creen que Lectura Crítica es «leer y responder», y que se mejora solo leyendo más. Leer más ayuda, pero la prueba es más precisa que eso: cada pregunta está diseñada para evaluar una de tres habilidades concretas. Cuando aprendes a reconocer cuál te están pidiendo, dejas de responder por intuición y empiezas a responder con método.
Qué textos vas a encontrar
La prueba mezcla dos tipos de textos:
- Continuos: los que se leen en párrafos, como cuentos, fragmentos de novela, ensayos, columnas de opinión o textos filosóficos.
- Discontinuos: los que organizan la información de otra manera, como tablas, gráficas, infografías o historietas.
Hay textos literarios e informativos. Los textos filosóficos suelen intimidar, pero se leen igual que cualquier texto argumentativo: busca qué defiende el autor y con qué razones.
Las tres competencias
1. Entender lo que dice el texto. Son preguntas sobre el contenido puntual: qué afirma una frase, a qué se refiere una palabra o qué significa una expresión en ese contexto. Suelen empezar con «según el texto» o «en el segundo párrafo, la expresión… se refiere a…».
2. Entender cómo está construido. Aquí importa cómo se relacionan las partes: cuál es la función de un párrafo, si una idea es causa, consecuencia, ejemplo o contraste de otra, y cuál es la idea central del texto completo. Una pregunta típica: «¿qué función cumple el tercer párrafo?».
3. Reflexionar y evaluar. Es la más exigente: te pide identificar qué da por supuesto el autor, juzgar si un argumento es sólido, reconocer su intención o relacionar el texto con otra situación. Suelen preguntar qué enunciado «refuerza» o «debilita» la tesis del autor.
Las trampas más comunes
- La opción verdadera que no responde. Dice algo cierto sobre el texto, pero no lo que la pregunta pide. Vuelve a leer la pregunta antes de marcar.
- La opción que copia palabras del texto. Reconocer una frase no es comprenderla. Las respuestas correctas suelen decir lo mismo con otras palabras.
- Los absolutos. «Siempre», «nunca», «todos», «únicamente»: si el texto no es igual de tajante, desconfía.
- Tu opinión en lugar de la del autor. Te preguntan qué piensa el texto, no qué piensas tú. Una respuesta con la que estás de acuerdo puede ser incorrecta.
Un método para cada texto
- Lee el texto completo una vez para saber de qué trata y qué postura tiene el autor, sin detenerte en cada detalle.
- Resume mentalmente cada párrafo en una línea. Así sabrás dónde buscar cuando lo necesites.
- Lee la pregunta e identifica cuál de las tres competencias está evaluando.
- Vuelve al texto para comprobar tu respuesta. La opción correcta siempre se puede sustentar con algo que está escrito.
- Descarta primero las opciones que caen en alguna de las trampas anteriores.
Cómo practicar entre semana
La constancia pesa más que la cantidad: quince o veinte minutos diarios rinden más que una sesión larga el fin de semana. Lee una columna de opinión o un editorial y, al terminar, respóndete tres preguntas: ¿qué defiende el autor?, ¿con qué argumentos?, ¿qué le podrías objetar? Son justo las tres competencias de la prueba.
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