La prueba de Sociales y Ciudadanas del Saber 11 plantea una pregunta incómoda: ¿se puede evaluar con un examen de selección múltiple algo tan cargado de práctica como ser ciudadano? Mi respuesta corta es que se puede medir una parte, que esa parte es valiosa, y que conviene no confundirla con el todo.

Qué intenta medir la prueba

El ICFES describe, en sus marcos de evaluación, que la prueba busca valorar cómo el estudiante razona sobre situaciones sociales y ciudadanas, más que cuántos datos recuerda. En la práctica, las preguntas presentan un caso, un texto, una norma o una situación, y piden analizarla: entender las perspectivas de los actores involucrados, evaluar argumentos, relacionar un hecho con su contexto. Los nombres exactos de las competencias pueden cambiar entre versiones del marco, así que conviene consultar el documento vigente en el sitio del ICFES.

Esto ya es un avance respecto de la idea de que “sociales” es memorizar fechas y capitales. Una pregunta bien hecha de esta prueba no se resuelve recordando un dato, sino razonando con lo que el enunciado ofrece.

Lo que un examen escrito no alcanza

Aquí está el límite. Un examen puede medir si alguien sabe analizar un conflicto; no puede medir si, ante un conflicto real, esa persona escucha, cede o se organiza con otros. Saber qué es la democracia y practicarla en un consejo estudiantil, en una junta de vecinos o en una discusión incómoda en casa son cosas distintas.

No es una crítica a la prueba: ningún instrumento de papel capta participación, empatía o valentía cívica. La crítica es a lo que pasa cuando el examen se vuelve el único criterio. Lo que se mide tiende a ser lo que se enseña, y la parte de la ciudadanía que no se mide corre el riesgo de quedar fuera del aula.

Dos posturas razonables

Creo que ambas tienen algo de razón, y que la salida no es elegir una sino reconocer el límite: usar la prueba para lo que sirve y no esperar de ella lo que no puede dar.

Qué puede hacer un estudiante con esto

Para el examen, practicar el razonamiento sobre casos: leer una situación, identificar quién pierde y quién gana, qué argumento usa cada parte, qué norma aplica. Para la vida, que es más largo que el examen, vale la pena buscar espacios donde esa ciudadanía se practique: un proyecto del colegio, un grupo de voluntariado, una elección estudiantil tomada en serio.

Si te interesa cómo se conecta este puntaje con tus opciones de universidad, puedes revisar cómo se calcula el global y cómo leer el puntaje de corte y el ponderado.

Una pregunta para el debate

Si pudieras añadir una sola cosa a cómo evaluamos la ciudadanía en Colombia, ¿cuál sería? Nos interesa tu opinión: cuéntanosla por WhatsApp.

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