Todos los años, cuando salen los resultados del Saber 11, se repite la misma conversación: que si Colombia "mejoró" o "empeoró", que si tal colegio quedó primero. Es una conversación sobre un número. La que casi nunca tenemos es sobre lo que hay detrás de ese número: un sistema educativo con brechas que se pueden medir, que están documentadas por el propio Estado colombiano y por organismos internacionales, y que no se resuelven con más simulacros ni con más ansiedad el día del examen. Este artículo reúne esos datos, con sus fuentes, porque creo que quien se está preparando para el Saber 11 — y quien lo acompaña — tiene derecho a entender el sistema en el que está compitiendo, no solo a sobrevivirlo.
Dónde estamos: lo que mostró PISA 2022
La prueba PISA, que aplica la OCDE cada tres años a estudiantes de 15 años en más de 80 países, es la referencia internacional más citada para comparar sistemas educativos. En Colombia la aplica el mismo ICFES que organiza el Saber 11. Los resultados de 2022, publicados por la OCDE, son claros: Colombia obtuvo 383 puntos en Matemáticas, 409 en Lectura y 411 en Ciencias — muy por debajo del promedio de los países de la OCDE en las tres pruebas: alrededor de 89 puntos menos en Matemáticas y cerca de 70 puntos menos en Lectura y en Ciencias. No son diferencias menores, sino la distancia entre sistemas que preparan a sus estudiantes de maneras estructuralmente distintas.
El dato más duro no es el promedio, sino la distribución. En Matemáticas, el 71 % de los estudiantes colombianos no alcanzó el nivel mínimo de competencia (Nivel 2), frente a un 31 % en el promedio OCDE. Eso significa que, para siete de cada diez estudiantes de 15 años en Colombia, resolver algo tan básico como comparar dos rutas para ver cuál es más corta ya representa una dificultad. En el otro extremo, casi ningún estudiante colombiano alcanzó los niveles más altos de la prueba (Nivel 5 o 6) en Matemáticas, frente a un 9 % en el promedio OCDE.
El origen socioeconómico pesa, y el sistema lo sabe
La OCDE también mide qué tanto explica el nivel socioeconómico de una familia el resultado de un estudiante. En Colombia, ese factor explica el 16 % de la variación en el puntaje de Matemáticas — un poco más que el promedio OCDE (15 %) —, y los estudiantes del 25 % más favorecido superan a los del 25 % más desfavorecido por 79 puntos, una brecha equivalente a casi dos años completos de escolaridad. El 27 % de los estudiantes colombianos evaluados —la proporción más alta de cualquier grupo— quedó en el quintil socioeconómico más bajo a nivel internacional, con un puntaje promedio de apenas 352 en Matemáticas.
Esto no es exclusivo de PISA. Un análisis con más de 8,7 millones de registros del Saber 11 entre 2014 y 2022 encontró que el factor con mayor impacto individual en el puntaje no es el estrato económico de la familia, sino el nivel educativo de los padres — lo que los investigadores llaman "capital cultural del hogar" —, seguido de cerca por el acceso a internet en la casa y por si el colegio es oficial o privado. Un estudio distinto, centrado en 27 municipios no certificados de Córdoba, llegó a una conclusión similar: la escolaridad de los padres, junto con vivir en zona urbana y tener computador en casa, predice mejor el resultado que casi cualquier otra variable.
Casi 4 de cada 10 estudiantes repiten un año
Uno de los datos menos conocidos de PISA 2022 es este: el 39 % de los estudiantes colombianos reportó haber repetido al menos un grado desde que entró a primaria, frente a apenas el 9 % en el promedio OCDE. La repetición no es un detalle administrativo — es, en la práctica, la señal más visible de que el sistema no está logrando que un estudiante avance al ritmo esperado, y está asociada en la evidencia internacional con menor desempeño, no con más aprendizaje.
A eso se suma la deserción. Según el boletín técnico del DANE sobre educación formal, la tasa de deserción escolar nacional fue del 3,4 % en 2022. El promedio nacional esconde diferencias enormes por territorio: departamentos como Guainía (10,8 %), Vichada (10,3 %) y Caquetá (7,7 %) tuvieron tasas varias veces más altas que el promedio del país, lo que confirma algo que cualquier profesor que haya trabajado fuera de las grandes ciudades ya sabe: la educación en Colombia no es un solo sistema, son varios, y no todos tienen las mismas condiciones para funcionar.
Un sistema con menos maestros y menos autonomía de la que necesita
PISA también le pregunta a los rectores por la capacidad real de sus colegios. En 2022, el 49 % de los estudiantes colombianos estaba en colegios cuyo rector reportó que la falta de personal docente limitaba la capacidad de dar clase — casi el doble que en 2018 (31 %) —, y un 24 % adicional reportó docentes mal calificados o insuficientemente preparados para la materia. Solo el 15 % de los estudiantes colombianos asiste a un colegio donde el rector tiene la responsabilidad principal de contratar profesores, frente a un 60 % en el promedio OCDE: la mayoría de los colegios del país no puede resolver localmente un problema de planta docente, tiene que esperar a que lo resuelva otro nivel del sistema.
El gasto también importa, aunque no lo explica todo. La inversión acumulada por estudiante entre los 6 y los 15 años en Colombia fue de unos USD 37.300 (PPA) según datos de la OCDE — bastante por debajo de los países con mejor desempeño, y en un rango donde la evidencia internacional muestra que más inversión sí suele traducirse en mejores resultados.
Qué significa esto para quien se está preparando hoy
Ninguno de estos datos le quita mérito a un buen puntaje — al contrario, lo pone en contexto. Un estudiante que logra un puntaje sobresaliente en el Saber 11 en Colombia lo está haciendo, con frecuencia, a pesar del sistema y no gracias a él: a pesar de colegios con falta de docentes, de brechas de conectividad, de un entorno donde el nivel educativo de los padres pesa más de lo que debería. Entender esto no es una excusa para bajar la exigencia — es exactamente lo contrario. Es la razón por la que en Astoria creemos que la preparación seria, con seguimiento real y no genérico, deja de ser un lujo y se vuelve una manera concreta de compensar lo que el sistema, en promedio, no está entregando.
Fuentes: OCDE, PISA 2022 Results: Factsheets — Colombia (2023); DANE, Boletín técnico de Educación Formal 2022; ICFES; análisis de resultados Saber 11 2014-2022 con más de 8,7 millones de registros; estudio sobre acompañamiento familiar y resultados Saber 11 en municipios de Córdoba (Revista Publicaciones, Universidad de Granada).
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